01
Cuéntanos qué está pasando
Una llamada o un formulario breve donde describes la situación: miedo a la oscuridad, ansiedad por el colegio, una mudanza reciente, dificultad para dormir solo. Con eso armamos una primera impresión de qué herramienta puede servirte primero.
02
Elegimos el formato adecuado
Según la edad del niño y el contexto, te proponemos la caja física con tarjetas ilustradas, las guías descargables para conversaciones nocturnas o el manual para maestros de inicial. No todo aplica a todos los casos, y está bien que empieces con una sola pieza.
03
Armas la caja con el niño
Te enviamos el material y una guía de montaje sencilla: qué pegatinas usar, cómo presentar la caja sin presión y qué decir cuando el niño pregunta para qué sirve. El objetivo es que la decoración sea un momento compartido, no una tarea más.
04
Instalas la rutina de noche
La "hora de dejar las preocupaciones" se practica todos los días a la misma hora, antes del cuento o después del baño. Te damos guiones exactos para las primeras semanas y variantes para cuando el niño ya la domina.
05
Observas y ajustas
Al cabo de dos o tres semanas revisamos juntos qué está funcionando: qué tarjetas usa más, si prefiere dibujar en vez de escribir, si hay noches en que la caja no alcanza. Es normal que el ritual evolucione, y para eso está el acompañamiento.
06
Sabes cuándo pedir ayuda profesional
Si las preocupaciones no bajan o aparecen señales que te inquietan, te orientamos sobre qué observar y cuándo conviene consultar con un especialista. La caja es una herramienta de apoyo, no un reemplazo de atención clínica.