No son frases hechas ni promesas: son situaciones reales de casas donde la caja ya tiene su lugar en la mesita de noche. Cada comentario describe un momento concreto, de esos que uno reconoce cuando el niño por fin dice qué le pasa.
Cada familia llega con un ritmo distinto. Por eso armamos tres maneras de probar la caja de preocupaciones: una para quienes quieren empezar solos en casa, otra para quienes prefieren acompañamiento guiado y una tercera pensada para aulas y grupos. Todas incluyen el material base, pero cambian el nivel de soporte y los recursos extra.
La caja de cartón resistente lista para decorar, un set de 24 tarjetas ilustradas con ositos y nubes para nombrar miedos, y el póster de la rutina "hora de dejar las preocupaciones" para pegar en la puerta del cuarto. Incluye también la guía descargable de 12 páginas con ejemplos de conversaciones para antes de dormir. Pensada para familias que quieren montar el ritual a su propio ritmo, sin apuro.
Ver cómo empezarTodo lo de la caja esencial, más un cuadernillo de seguimiento de 6 semanas para registrar qué preocupaciones aparecen y cómo cambian con la rutina. Sumamos acceso a dos encuentros grupales por videollamada donde resolvemos dudas sobre momentos difíciles: la hora de dormir, la llegada de un hermanito o el primer día de escuela. El material extra se envía por correo y queda disponible para descargar cuando lo necesites.
Conocer el métodoUna versión ampliada para maestros de inicial y primaria baja: 30 tarjetas de emociones, el manual de actividades de inteligencia emocional para el aula y propuestas de transición para momentos como mudanzas o cambios de salón. Incluye además una guía breve para detectar señales que requieren apoyo profesional y una plantilla para hablar con las familias. El kit viene sin caja física, porque en el aula suele funcionar mejor un rincón de calma con varios recipientes.
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