Worry Cubby
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El camino de Worry Cubby, paso a paso

Worry Cubby story

Lo que empezó como una caja de zapatos decorada en una mesa de cocina hoy es una pequeña herramienta que acompaña a familias en más de una docena de colegios. Esta es la cronología de cómo llegamos hasta acá, con los hitos que marcaron cada etapa.

01

La emoción primero, la explicación después

Antes de enseñar técnicas de relajación o nombrar el miedo con términos técnicos, el niño necesita sentir que lo que le pasa tiene lugar. La caja no corrige ni apura: recibe. Las tarjetas ilustradas ayudan a ponerle nombre a lo que muchas veces no tiene forma todavía.

02

Rutinas cortas que respetan el ritmo de cada familia

No hace falta una hora de ritual ni guiones perfectos. Con diez minutos antes de dormir alcanza: abrir la caja, mirar las tarjetas, dejar la preocupación adentro y cerrar la tapa con un gesto claro. La repetición hace el trabajo, no la duración.

03

Herramientas para padres y también para maestros

La ansiedad no se queda en la casa. Por eso incluimos un manual para docentes de inicial con actividades de inteligencia emocional para el aula, pensadas para momentos de transición: mudanzas, ingreso a primer grado, llegada de un hermanito. Y una guía clara para saber cuándo una preocupación típica necesita otra mirada.

No prometemos que los miedos desaparezcan. Sí creemos que cuando un niño aprende a ponerlos afuera, en una caja que él mismo eligió, la noche deja de ser un territorio hostil. Ese es el cambio que vemos repetirse en las familias que usan Worry Cubby.

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